La ausencia presente
Nada como las ausencias para inspirarte a escribir ríos de añoranzas.
El río, que abre surcos en la montaña para inundarla, y la montaña, que se abre para que el río la inunde.
Nada como las presencias para inspirarte a escribir ríos de lava.
El volcán suelta su lava y, con furia, abre surcos en la montaña, y ella arde para él, y abre sus caminos para que el fuego la derrita.
Nada como las ausencias que son presencias constantes y te inundan como para escribirlas.
Y que tú seas río de lava, y que yo sea montaña.














